Transformando el sufrimiento en gratitud

Después del diagnóstico de esclerosis múltiple, llegué a mi peor momento en cuanto a salud general. A nivel médico me decían: “Acepta tu situación, pide el certificado de incapacidad o discapacidad”.

Aprendí a escucharme, a descifrar los mensajes que me traía mi cuerpo y a vivir en coherencia.

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2013

HOY

Lo tenía todo

Mi vida era bastante “normal”… Tenía un trabajo indefinido, casa propia con mi pareja estable y mis ingresos me permitían darme algunos caprichos de vez en cuando. Es lo que muchas personas desean porque se supone que es lo que nos hace felices. Sinceramente, yo era muy infeliz con esta vida. Conseguí todo lo que me propuse, todo lo que se esperaba de mí, pero no era lo que yo quería. No sabía lo que quería porque ni me lo había planteado.

Mi salud llevaba años empeorando y, a los 27 años, empezaron a pasarme cosas que no eran muy normales. Se me dormían los pies, a veces veía raro, sentía vértigos de vez en cuando… Pero tenía una explicación para todo eso, así que no le presté mucha atención. Además, estaba muy ocupada manteniendo mi estilo de vida como para preocuparme por estas cosas que, en ese momento, consideraba nimiedades.

2015

HOY

El diagnóstico

Después de dos años de pruebas y del empeoramiento de mi salud, me diagnosticaron esclerosis múltiple. Para quien no lo sepa, es una enfermedad crónica, autoinmune, degenerativa y sin cura a día de hoy. Al recibir la noticia me sentí aliviada. Pensaba que si sabía lo que tenía podría hacerle frente, y confiaba plenamente en que el tratamiento farmacológico me iba a devolver mi vida anterior.

Antes que a mí, diagnosticaron a dos amigas, y el haber estado en esa posición me dio mucha ventaja a la hora de afrontar el diagnóstico y de comprender a mi entorno. El duelo no era solo mío, también lo tenían que pasar las personas de mi alrededor. Cada estrategia de afrontamiento es diferente y ninguna es mejor que otra; es la que cada persona necesita.

A partir de ese momento ideé un plan perfecto para mejorar mi salud: cambié mi alimentación por una más saludable, haciendo ejercicio con yoga y bicicleta, permitiéndome más el descanso y gestionando el estrés a través de la meditación.

"Me echaba de menos a mí"

Entre tanto, estuve más de un año de baja y seguía empeorando. Esto me llevó a sentir mucha ansiedad por el miedo a perder mi trabajo; tenía insomnio y los fármacos me empezaron a producir depresión. Mi vida consistía en mal dormir, despertar cansada y drogada para ir al sofá, y arrastrarme por la casa hasta que pudiera volver a mal dormir. Después de unos meses así, me echaba de menos. Yo no era esa persona. Soy una persona activa, con ganas de aprender, descubrir y hacer cosas nuevas.

Volví a indagar más y, por primera vez, busqué en internet sobre la esclerosis (cosa que me habían desaconsejado en el hospital). Busqué “cura de la esclerosis” y se me abrió un mundo de posibilidades.

2016

HOY

De mal en peor

Hacía todo lo que podía, pero seguía empeorando. En la revisión médica me dijeron que el tratamiento no estaba funcionando y tenían que hacerme más pruebas para cambiar a otro. Esta opción no la había contemplado en ningún momento. Jamás se me había pasado por la cabeza que el tratamiento no pudiera funcionar. ¿Qué estaba pasando?

Esta situación me hizo poner en duda lo que sabía hasta el momento y comencé a indagar más. Decidí cambiarme de hospital y opté por otro tratamiento con la esperanza de recuperar mi salud y mi vida. ¡Sorpresa! Después de unos meses me confirmaron que el tratamiento tampoco estaba haciendo efecto. Tenía muchos efectos secundarios y ningún beneficio, así que me cambiaron a un tercer tratamiento, más agresivo y con unos efectos secundarios mucho más preocupantes. Por lo menos a mí me daban miedo.

2017

HOY

La respuesta está dentro

Mi mundo entero se había derrumbado; tocaba reconstruirlo. Lo primero que hice fue mirar hacia dentro. Lo que estaba buscando no estaba fuera. Empecé a aprender a escucharme y a conectar conmigo. ¿Qué me estaban queriendo decir todos esos síntomas y el diagnóstico de esta enfermedad? Esto me hizo replantearme mi vida y, con todo el miedo del mundo, tomar decisiones que me sacaban de mi zona de confort. Dejé la relación con mi pareja después de 12 años, vendimos la casa y me fui a vivir a otro lugar para iniciar otra vida, con más oportunidades para mi autocuidado y la mejora de mi salud. Seguí profundizando en tratamientos naturales y terapias alternativas. A los pocos meses empecé a estar mejor y fui consciente de que, entre tratamiento y tratamiento, la fatiga desaparecía. Bajo mi cuenta y riesgo, decidí dejar el tratamiento farmacológico y continuar con estas alternativas menos agresivas, lo que supuso una mejora brutal.

Desahucio

Me volví a cambiar de hospital porque al anterior no le hizo mucha gracia esta decisión y dejaron de atenderme. Es ilegal, lo podría haber luchado, pero preferí enfocar mi energía en cuidarme yo y mejorar. Las personas no te dan lo que mereces, te dan lo que son. Lo que mereces te lo das tú.

En este último hospital me confirmaron que tengo hipersensibilidad a los fármacos y era esto lo que estaba empeorando aún más mi salud. Los médicos me seguían ofreciendo alternativas farmacológicas, pero con mi historial y experiencia entendieron que las rechazara. No tenían otras opciones que ofrecerme. Me desahuciaron médicamente. ¡Ojo! Esto no es una crítica, es mi experiencia personal. A otras personas les diagnostican, les ofrecen un fármaco y les funciona a la primera.

En paralelo, pasé los tribunales médicos de discapacidad e incapacidad laboral. Estaba en el peor momento de mi vida en cuanto a salud: no veía bien por un ojo, no escuchaba bien por un oído, tenía vértigos, se me dormían las piernas y otras partes de mi cuerpo, una pierna se me doblaba al caminar, sufría de urgencia urinaria y la fatiga me obligaba a estar descansando la mitad del día. Con este cuadro médico, me quedé con un 29% de discapacidad según los tribunales. No podía solicitar adaptación a mi puesto de trabajo ni a otros para los que estaba cualificada. Tampoco tenía ningún tipo de ayuda económica. Me desahuciaron institucionalmente. Así que me despidieron y vi la oportunidad de reinventarme en otras áreas, aunque no sabía muy bien en qué.

2018

HOY

Cuando tú cambias, todo cambia

Comencé a colaborar en diferentes proyectos de salud que apoyaban a personas con situaciones similares a la mía. Me encantaba lo que hacía y estaba alineado con mi propósito, pero echaba mucho de menos el trato directo con las personas. Me formé como coach y ahora acompaño a personas que sienten que lo tienen todo, pero les falta la vida, descubriendo valores humanos.

2020

HOY

Transformar el veneno en medicina

A pesar de que en la consulta médica me dijeron que jamás iba a volver a conducir y que me olvidara de aprender a escalar, no me conformé y lo puse a prueba. Madrid se me quedó pequeño y quería vivir en la naturaleza, pero tampoco sabía dónde. Renové el carnet y comencé a moverme. Después de 8 años volví a conducir y comencé a escalar.

¿Milagro?

¡No! Es escucha activa de mi cuerpo. Esto también me llevó a tocar en una batucada. En un principio fue porque el movimiento disociado genera rutas neuronales nuevas, pero luego descubrí que me encanta tocar y continué por 4 años.

¿Qué hago ahora con todo esto que he descubierto?

ACTUALMENTE...

Tengo una calidad de vida mucho mejor que antes del diagnóstico. Hace 10 años que no tengo brotes y no me afectan las lesiones “irreversibles”. En las pruebas médicas siguen apareciendo, pero gracias a la neuroplasticidad no me afectan. Si me soy fiel a mí misma y me doy lo mejor, puedo dar lo mejor de mí al mundo. En la vida siguen pasando cosas; soy perfectamente imperfecta.

Después de esta experiencia, pensé: ¿qué hago ahora con todo esto que he descubierto? No me lo puedo quedar solo para mí. Ahora tengo unos recursos y herramientas que desarrollé de mis experiencias para afrontar estas situaciones, y quiero compartirlos contigo.

MIS VALORES

Mi trabajo se rige por principios que garantizan la claridad y la coherencia.

Y tú, ¿te atreves a SER?

Te puedo facilitar el camino hacia tu coherencia para que sea más liviano y equilibrado.

* Conoce mi experiencia pinchando en cada uno…

Hola, me llamo Nerea DiRo

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