¿Sobrevives o Vives? Apaga el piloto automático.
Estamos en una sociedad en declive que está dando paso a la humanidad, que es lo que realmente somos.

La gran mayoría de traumas, dolores y conflictos surgen de la sociedad, y los sana la humanidad.
Hemos creado, sin quererlo, una sociedad anclada en el dolor, que reacciona a la defensiva ante estímulos neutros. Hacen falta toneladas de amor para sanar.
Sin darnos cuenta, nos vamos anestesiando y normalizando la incomodidad, el dolor, la prisa… y nos conformamos con pequeños analgésicos que mitigan el malestar. Ponemos tiritas sin curar la herida.
En muchas ocasiones, vivimos en trabajos que no nos gustan para ganar dinero que paga las distracciones y las vacaciones que nos sacan de esa sensación desagradable que nos produce ese trabajo y la vida en la que se sustenta. Y así se perpetúa la rueda de la rata en la que vivimos. Trabajar para sobrevivir, pagar para apagar el ruido de la incomodidad.
Somos el único ser vivo que paga por vivir…
«La mejor manera de evitar que un prisionero escape es asegurarse de que nunca sepa que está en prisión». Fiódor Dostoyevski. Y tenemos una cárcel preciosa y confortable que nos aleja de nuestra libertad y nuestra humanidad.

El cambio se produce cuando el coste es mayor que el beneficio.
Es un concepto que viene del mundo financiero, pero si te paras a pensarlo con detenimiento, es aplicable a cualquier área de la vida.
Vamos normalizando pequeñas enfermedades que incomodan y molestan, siempre y cuando sean por periodos cortos. Catarros, dolores de cabeza, gastroenteritis… Hasta las empresas cuentan con un porcentaje de bajas por estos motivos. Nos quejamos, pero tampoco hacemos nada para cambiarlo. Y la queja anula el beneficio al mantenernos estancados en el mismo lugar. Nada cambia, solo aumenta el malestar.
Hasta que un día llega algo más gordo y la situación cambia. O nos hundimos en el victimismo de “pobre de mí”, culpando al entorno, a la sociedad, al sistema sanitario… o tomamos las riendas de nuestra vida porque sabemos que nadie nos va a salvar desde fuera.
Buenas noticias.
Si quieres saber qué te ha traído hasta aquí, mira las causas que pusiste en el pasado. Y si quieres crear una vida y una realidad diferente, pon las causas para crear tu futuro.
El poder está y ha estado siempre en tus manos, pero esto no nos lo enseñan en ninguna parte. Nadie nos enseña a escucharnos, a identificar los mensajes que traen las emociones que nos advierten de que por ahí no es, y a ver el potencial humano tan grande que tenemos para utilizarlo a nuestro favor.
Si no encajamos en el sistema, nos hacen pensar que estamos rotos porque no somos productivos. Pero no estás roto ni rota. Somos seres humanos en prácticas.
Somos seres humanos en prácticas.
¿Qué quiere decir esto? Nuestra forma de aprender es por ensayo y error. Nadie te puede decir cómo vivir tu vida de la forma correcta con una fórmula de 10 pasos estandarizada.
Puede que le funcione a algunas personas o en algunos momentos, pero la vida personal es única y cambiante. Y esto es lo bonito: la diversidad de experiencias.
Entonces, ¿cuál es la fórmula mágica?
Siento decirte que no existe una fórmula mágica única. Pero no caigamos en el pesimismo.
La fórmula adecuada es la Inteligencia Humana. Tenemos la capacidad de crear y de improvisar. Contamos con la intuición y la capacidad resolutiva. Nuestro mayor fuerte está en la resiliencia de crear nuevas posibilidades ante situaciones inesperadas.
¿Cuántos “milagritos” ocurren cuando una persona está en una situación límite? No esperemos a estar en el borde del abismo para sacar nuestro potencial.
Yo no voy a decirte qué tienes que hacer, ni te puedo arreglar, porque no estás roto ni rota. Ya somos perfectamente imperfectos. Mi función aquí es acompañarte a que aprendas a escucharte para que dejes de sobrevivir y empieces a vivir.
¿Te atreves a SER?
Si sientes que ha llegado el momento de parar el ruido y trazar tu propia ruta, echa un vistazo al Mapa Vital o únete a la Comunidad “Inteligencia Humana” para empezar a transitar este camino acompañada.

